Cómo convertir grasa en músculo

Convertir grasa en musculo

¿Se convierte la grasa en músculo?

Éste es uno de los tres mayores mitos de la historia del deporte y, sin duda, el más divertido, infundado y ridículo de todos. ¿Cuántos hemos oído decir que no se pierde peso porque está cambiando grasa por músculo?
Si esto fuera así, un carnicero podría comprar panceta, echarle unos polvos mágicos, recitar unas palabras y convertirlo en solomillo. Se acabaría el hambre en el mundo y todos comeríamos como reyes.

La grasa y la masa muscular son tejidos diferentes, con estructuras moleculares completamente distintas y, por tanto, la conversión de un tejido en otro resulta completamente imposible, por no decir absurdo. De ser así podríamos convertir el agua en vino, o el hierro en oro y se acabaría la crisis. Bueno, en este caso tal vez mejor convertir el ladrillo en oro.

Para ser justos, hay que admitir que este argumento se refiere a que el peso que se pierde con el consumo de grasa se compensa con el aumento de masa muscular. Y esto, aunque ya no es tan ridículo, sí es muy difícil, por no decir imposible. El organismo tiene una capacidad media de generar una cantidad de 2 kg de masa muscular al año aproximadamente, mientras que esta misma cantidad de grasa es la que puede llegar a consumir, también de media, en una semana. Si hacemos las cuentas, nos sale una cantidad media de 38 gr de masa muscular a la semana, por 2Kg de pérdida potencial de grasa, es decir, 52 veces más, lo que convierte en absurda esta otra teoría.

Peligros de ganar mucho peso al aumentar masa muscular

Ganar peso

Dentro de las estrategias de entrenamiento que circulan, figura la denominada ‘fase de volumen’, donde, la persona toma la idea de coger todo el peso posible durante una parte del año, porque así piensan que ganarán más masa muscular, y después perder la grasa acumulada, usualmente de cara al verano.

Sin embargo, este aumento de volumen indiscriminado trae serias complicaciones además de no ser del todo efectivo. El cuerpo no asimila bien los cambios severos en peso y volumen, además de acarrear otros problemas de salud.

  1. La primera razón es de sentido común. Existe un gran número de disciplinas en las que sus competidores están muy musculados, en ocasiones tanto como culturistas aficionados, y resulta ridículo pensar que algún deporte utilice esta clase de técnicas. Como ejemplo tenemos a los sprinters, jugadores de rugby, o gimnastas olímpicos entre otros muchos.
  2. Una sobreingesta de nutrientes, aunque estos sean de calidad y en la proporción adecuada, no producirá un mayor crecimiento de nuestros músculos que la cantidad justa y adecuada. Tampoco propiciará una mayor o más rápida evolución en el rendimiento. No es posible crear más masa muscular por comer en exceso debido a que el organismo utiliza solamente los nutrientes que necesita. El resto, aunque pueda parecer masa muscular, en realidad es grasa o retención hídrica.
  3. Un exceso de sobrepeso, o ganarlo demasiado rápido, genera resistencia a la insulina lo que, a largo plazo, dificulta la ganancia de masa muscular.Y, en caso de generar la más mínima resistencia a la insulina, te dificultará la posterior pérdida de grasa. Cuanto más engordes más te costará perder la grasa acumulada.
  4. Cuanto más engordes mayor producción de la enzima “aromatasa”, lo que, de una manera simplista, convierte la testosterona en estrógenos. Esto, además de los efectos secundarios que seguro querrás evitar, también disminuye tu capacidad para generar masa muscular.
  5. Engordar sustancialmente afectará al rendimiento de tu tiroides, lo que puede hacer que cada vez te resulte más fácil engordar y más difícil perder esa grasa acumulada.
  6. Cuanto menor es tu porcentaje de grasa mejor funcionamiento del organismo, afectando sobre todo a la correcta utilización de los nutrientes. Esto significa que aquellos con menor grasa corporal disponen de sistemas más efectivos a la hora de almacenar las reservas musculares y hepáticas de glucógeno, y regenerar los tejidos dañados mediante el entrenamiento, lo que consecuentemente se traduce en una menor capacidad para almacenar grasa.
  7. Un exceso de peso va a hacer que tu corazón y tus articulaciones sufran más. Cuando, pasado un tiempo, quieras empezar a perder esa grasa y decidas que debes empezar a correr, lo harás sometiendo a tus tobillos, rodillas, caderas y columna a todo ese estrés innecesario.